Ser un paciente no sólo significa que seamos ‘personas con alguna enfermedad sometidas a tratamiento’.

Todo paciente debe ejercer sus derechos sin restricciones por motivos de raza, sexo, edad, idioma, religión, opiniones políticas o de cualquier índole, origen social, posición económica o condición social.

Todo paciente debe ejercer sus derechos sin restricciones por motivos de raza, sexo, edad, idioma, religión, opiniones políticas o de cualquier índole, origen social, posición económica o condición social.

Afortunadamente existen entidades encargadas de hacer efectivas la protección y defensa de nuestros derechos como pacientes, y es nuestro deber conocerlos para nunca permitir que sean pasados por alto y, en caso contrario, saber qué medidas tomar para denunciarlo.