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A nivel mundial se reportan de 3 a 15 casos nuevos por cada 100,000 niños por año.

La Artritis Idiopática Juvenil (AIJ) es un padecimiento de causa desconocida que afecta a niños menores de 16 años y se caracteriza por la destrucción de las articulaciones, acompañada de dolor y discapacidad física temprana: se identifica por la presencia de una o más articulaciones inflamadas que persisten por 6 o más semanas. En las niñas es más frecuente. puede aparecer entre el primer y tercer año de vida, en los niños, entre los 8 y 10 años. Se sabe que hay factores genéticos y ambientales que la desencadenan por alteraciones del sistema inmunológico.

AIJ: síntomas y evolución

Los síntomas de la enfermedad son el dolor y la inflamación articular junto con manifestaciones predominantes que condicionan alteraciones de la función física. De acuerdo al tipo de AIJ, los niños también pueden presentar fiebre, lesiones en la piel, afección ocular, del hígado o alteraciones de la sangre.

La evolución difiere de acuerdo al tipo de AIJ del paciente. La artritis de inicio sistémico es igual para niños y niñas; la artritis asociada a inflamación tendinosa es más frecuente en niños.

Tipos de Artritis Idiopática Juvenil

  • Sistémica. Hay fiebre, lesiones en la piel, crecimiento ganglionar y afección en órganos internos hígado y el bazo.
  • Oligoarticular. Son afectadas hasta 4 articulaciones al inicio; después pueden agregarse más.
  • Poliarticular. Se inflaman 5 o más articulaciones con o son factor reumatoide positivo.
  • Artritis asociada a psoriasis (enfermedad en la piel).
  • Artritis asociada a tendones. Común entre niños.
  • Artritis indiferenciada. No puede ser clasificada en ninguno de los tipos antes mencionados.

El crecimiento del niño estará afectado en función de la edad en que aparezca la enfermedad. al tratamiento y a las complicaciones que surjan. Los otros tipos de AIJ son más frecuentes en niñas, sobretodo la que es poliarticular factor reumatoide positivo.

La forma sistémica y la poliarticular factor reumatoide positivo pueden ser más graves en el corto y largo plazo. Las otras pueden ser más leves y evolucionar más lentamente, Sin embargo, no hay una regla.

El diagnóstico es fundamentalmente clínico: algunos exámenes de laboratorio ayudarían a identificar alteraciones comunes de la enfermedad, o bien, para excluir otros diagnósticos. No obstante, no hay estudio específico con que pueda detectarse la enfermedad. El daño que sufre el cuerpo consiste principalmente en la inflamación articular sostenida, deformidades en las mismas y alteraciones en el crecimiento.

El daño es irreversible cuando hay daño crónico en la articulación por consecuencia de la inflamación. El inicio rápido del tratamiento puede prevenir las alteraciones crónicas producidas por la enfermedad. La discapacidad causada por inflamación aguda o deformidad articular puede afectar de muy importante la vida diaria de los niños.

Los antiinflamatorios no esteroides (AINE) y esteroides pueden controlar la enfermedad cuando son pocas las articulaciones afectadas; no obstante, si persiste la artritis debe recurrirse a otros medicamentos que modifiquen la enfermedad. Si no hay una respuesta satisfactoria a los medicamentos se considera el tratamiento de la terapia biológica. La respuesta terapéutica dependerá de cada caso, pero con el tratamiento adecuado puede mejorar mucho la calidad de vida paciente.

Alimentación y deporte

Los niños con AIJ no requieren de una alimentación especial; sin embargo, la dieta debe ser balanceada para evitar el sobrepeso o la irritación del estómago, ya que puede aumentar por la toma continua de medicamentos.

Se recomienda practicar ejercicio aeróbico y evitar el de alto impacto que pueda lastimar las articulaciones. Y evitar el ejercicio intenso cuando la enfermedad esté activa.

La AIJ no desencadena otras enfermedades, pero puede asociarse con otras condiciones como anemia por consecuencia del proceso inflamatorio en todo el cuerpo. Por otra parte, no hay indicios de que reduzca la esperanza de vida de los pequeños, a menos que presenten complicaciones cardiovasculares en la vida adulta.

En la mayoría de los casos, después de los 16 años, desaparece la enfermedad; hay casos en que la enfermedad continúa en la edad adulta.

El especialista para tratar este padecimiento es el reumatólogo pediatra La AIJ requiere de un diagnóstico precoz, un tratamiento adecuado y oportuno par a mejorar su pronóstico. Ante la sospecha de la enfermedad, acuda con su médico.

Dr. Miguel Ángel Saavedra Salinas. Reumatólogo, certificado por el Consejo Mexicano de Reumatología, miembro de la Asociación de Familiares y Pacientes con Artritis Reumatoide, Jefe del servicio de Reumatología del Hospital de Especialidades “Dr. Antonio Fraga Mouret”.

Artículo publicado en la revista impresa
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Año 12 No. 97 | 2011